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HISTORIA DEL BUCEO

Por Alberto Luis Aquino

Buzo Naval especializado en Salvamento

Advanced ACUC Diver Instructor

Instructor de Buceo FASS-CMAS

 

 

EL BUCEO EN LA ANTIGÜEDAD

 

Cuando hablamos de buceo es natural que nos preguntemos. ¿Que es el buceo?. Ante esta pregunta vamos a encontrar que buceo es equivalente a explorar tal como lo usamos en alguna frases por ejemplo: estamos buceando en las páginas de la historia. En consecuencia podemos definir que buceo es el medio por el cual podemos explorar bajo las aguas.

 

El hombre debido a su natural instinto explorador ha descubierto que podía bucear desde el principio de los tiempos de nuestra existencia. No se han encontrado elementos que nos permitan saber con precisión se hizo el primer buceo. Debemos pensar que esto ocurrió cuando el hombre se dio cuenta que podía controlar y retener su respiración para sumergirse y permanecer bajo el agua por un tiempo limitado. La primera experiencia de bucear pudo hacer sucedido en la prehistoria hace más de 100000 por las evidencias encontradas en cavernas donde hubo asentamientos humanos. El celebre oceanógrafo y buzo Jacques Yves Costeau describía que el buceo comenzó cuando nuestros curiosos antepasados descubrieron como recolectar moluscos y crustáceos

 

Los primeros elementos relacionados con las actividades subacuáticas fueron hallados en las ruinas de Bismaya, próxima a la antigua Babilonia. Allí se habrían tallado, entre los años 5000 y 4500 a.C. grandes cantidades de madreperlas que se consideraban elementos artísticos de gran valor. En el Mediterráneo actualmente se pueden encontrar madreperlas similares a profundidades superiores a 20 m. En la antigua Tebas también se encontraron piezas similares hechas alrededor del año 3200 a.C. obviamente, es lógico suponer que solo buceando se pueden obtener grandes cantidades de estas especies.

 

Entre los años 3000 y 1400 años a.C., en las costas del Mediterráneo en Grecia y Turquía y en las costas de Sri Lanka (antigua Ceilán) surge casi espontáneamente una de las primeras profesiones relacionadas con las actividades subacuáticas, los pescadores de perlas y recolectores de esponjas y corales.

 

Dentro de la civilización griega el buceo tuvo una importante aplicación comercial y militar en la antigüedad, era muy natural escuchar decir: los griegos tienen buenos buzos. Resulta interesante encontrar en escritos antiguos como por ejemplo en el libro XVI de Ilíaca donde se hacen referencias al hábil Patroclo rebelándose éxitos en operaciones subacuáticas donde aparece la frase: "en verdad que hay buenos buzos aún entre los Troyanos...".

 

Mirando hacia los años 900 a.C., podemos encontrar que en la cultura asira los grabados que se usaban en algunos frisos que formaban parte del palacio real del rey Assur-Nasir-Pal los que actualmente se pueden encontrar en un museo de Londres. Estos adornos mostraban figuras de hombres nadando con bolsas aparentemente de cuero infladas con aire que estaban conectadas a la boca por medio de un tubo que sostenían con una mano. A simple vista se puede apreciar que los hombres se desplazan bajo el agua acompañado por un pez.¿Serán estos los primeros buzos de la humanidad...?

 

Un análisis lógico, nos permite inferir que estas imágenes reprensarían a personas que estarían flotando en superficie debido que los sacos de aire le estarían dando flotabilidad. Probablemente serían nadadores usando rudimentarios salvavidas que les permitiría mantenerse a flote sin dificultad con una reserva de aire en caso de ser tapado por el agua. El arco y la flecha indicaría que serían cazadores subacuaticos o probablemente soldados.

 

El historiador griego Herodoto nos cuenta en un escrito del año 460 a.C. que un buzo griego llamado Scyllis y su hija Cyana fueron empleados por el rey Xerxes (Jerjes) para rescatar un tesoro de un barco hundido. Luego al concluir Scyllis y Cyana con las tareas para las cuales fueron convocados, fueron arrestados y obligados a trabajar como esclavos en un buque persa por orden del Rey. Un día, en medio de una tormenta, ambos, escaparon saltando por la borda. Luego cortaron las amarras de los barcos dejándolos al garete y completaron la huida nadando alrededor de 10 millas hasta Artemisus, mientras la flota se estrellaba contra los arrecifes. Las leyendas de la época le atribuyeron una gran capacidad de apnea y se decía que el trayecto hasta la costa lo habrían hecho nadando bajo el agua.

 

La utilización del “buceo”, al principio de la historia, era prometedora en el terreno militar y el comercio. Los primeros buzos fueron probablemente nadadores que buceaban en apnea, impulsado por la necesidad natural de ampliar sus fronteras con el fin de buscar peces, ostras, perlas, esponjas y corales que utilizaban como alimentos, elementos decorativos y transacción comercial.

 

En el año 414 a.C. Tucídes destaca la existencia de buzos relacionados con la guerra naval y nos narra como aserraban las estacas bajo el agua, que a modo de obstáculos colocaban en la entrada del puerto en Siracusa.

 

En la isla de Ashima, en Japón, las mujeres fueron y siguen siendo hábiles buceadoras (las amas) en apnea, desde hace más de 1500 años alcanzan profundidades que van desde 20 a 40 metros. Mientras tanto, los hombres se dedican a las tareas del hogar debido a que existe la creencia de que los peses pueden atacarlos y comerse sus genitales. Estas mujeres realizan los descensos amarrándose a una piedra y se dejan llevar hasta el fondo; luego, regresan a la superficie por sus propios medios y mantienen un promedio de apnea superior a dos minutos y medio.

 

En el año 335 a.C., Aristóteles habla de buzos recolectores de esponjas y hace una descripción de porque se les rompen los oídos cuando nadan bajo del agua y dice: "al retener la respiración, el aire se acumula en los oídos y al dilatarse se rompen porque el agua que es más pesada cae sobre ellos y los revienta" y luego justifica el uso de esponjas en los oídos para evitar que el agua actúe sobre ellos (nada más alejado de la realidad). Para que estos pescadores tuvieran reserva de aire se bajaban grandes vasos invertidos que los contenían, siendo esta la primera evidencia del uso de un objeto que permitía estar más tiempo bajo el agua.

 

En el año 332 a.C., el conquistador macedonio, Alejandro el Grande, había enviado buzos para remover obstáculos en el puerto de Tiro, conocido actualmente como El Líbano, y habría buceado para supervisar personalmente la tarea, utilizando una campana junto a su compañero Calístenes.

 

Alrededor del año 180 a.C. el buceo ya se había legislado como trabajo en el Mediterráneo; el buzo tenía derechos de reclamar una parte de lo que obtenía. Cuando éste descendía a  más de 7 metros, podía exigir hasta la mitad de los recaudado, a 4 metros la tercera parte y a 1 metro le correspondería solamente la décima parte. Existen evidencias que esto ha sido así, según el relato del historiador Tito Livio (59 a.C. - 17 d.C.), durante el reinado de Perseo, 179-168 a.C., en la islas Rodas se extrajeron tesoros del fondo del mar y los buzos recibieron como paga una parte de lo recolectado.

 

En el año 40 a.C. en el reinado de Cleopatra, según Plutarco, al referirse a las actividades de Marco Antonio, revela la existencia de buzos que éste utilizó en su afán de conquistar a su amada. Un día se había organizado jornadas de pesca en las que participaría él. Reunido con sus buzos les ordenó que coloquen peses grandes en su anzuelo y así poder lucirse frente a ella. La reina había descubierto el truco y decidió seguirle el juego, al día siguiente, el que se sorprendía era él, porque en un determinado momento sacó un enorme pez  seco y salado que los mismos buzos le habían colocado siguiendo las instrucciones de Cleopatra. Plutarco nos cuenta que ese día Marco Antonio fue objeto de bromas, que la reina festejaba con risas y que luego le hizo una sutil sugerencia: "General dejad la pesca para nosotros pobres soberanos, a vos te toca conquistar ciudades y reinos...".

 

En el año 77, Plinio en su "Historia Naturalis" menciona por primera vez el uso de tubos para respirar que usaban los buzos con flotadores, en operaciones guerreras y compara al sistema con la trompa del elefante al respirar mientras su cuerpo permanece sumergido al cruzar un río.

 

Al caer el Imperio Romano, llega la edad media y con ella se pierden todos los esfuerzos que se habían logrado en el campo del progreso, los conocimientos científicos y la aplicación de la técnica son severamente controlados y suprimidos y tras el paso de las generaciones el conocimiento científico de la gente se desvanece por un espacio de más de 1000 años. Por varios siglos, nadie menciona métodos novedosos para el buceo...

 

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